
27-Marzo-2026
Por: Juan José Ricardo Arroyo Solís
En la nueva lógica de los conflictos, no gana quien tiene más, sino quien golpea mejor con menos. Irán lo demuestra con minas navales de apenas 1,500 dólares, capaces de dañar petroleros valuados en hasta 250 millones.
Estas armas, simples pero efectivas, pueden provocar incendios, inundaciones o dejar fuera de operación a enormes buques en el estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial.
Aunque el conflicto está lejos, México no queda al margen. Si se afecta esa ruta, el precio del petróleo sube de inmediato: aumentan gasolinas, transporte y productos básicos. Además, el encarecimiento del comercio internacional y la volatilidad financiera pueden golpear directamente al bolsillo de los mexicanos.
En un mundo globalizado, una mina barata no solo es un arma: es un detonante económico con alcance global.
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